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Chocolate con sello kichwa

El canto diverso pero relajante de los cientos de pájaros da la bienvenida a quienes llegan hasta la isla San Rafael.

En este lugar, que pertenece a la parroquia Ahuano y está a una hora en bus desde Tena, provincia de Napo, y otros 30 minutos en lancha (canoa a motor), habita una comunidad kichwa.

Experiencia. Llegar al sitio es mantener un contacto directo con la naturaleza. Las lanchas se las encuentra en el puerto de ‘La Punta’, en Ahuano, y los recorridos son permanentes por el río Napo.

La pareja que atiende en el sitio es una mujer kichwa y un hombre mestizo que hace más de 20 años decidieron unir sus vidas, la diferencia en culturas no fue impedimento. Edwin Vega es oriundo de Caluma, provincia de Bolívar; y Claudia Tanguila es nativa de Tena, y decidieron emprender proyectos turísticos donde también se rescaten y promocionen las culturas de ambos.

Para sacar adelante el proyecto tuvieron horas extenuantes de trabajo en familia. Sus hijas: Katherine, de 20 años; Salomé, de 16; Nayeli, de 15; y María Claudia, de 9, que son mezcla de mestizo y kichwa, están involucradas en el trabajo. Edwin explica que primero empezaron con la idea del museo donde se expone la vida ancestral del pueblo kichwa de Tena. “La nueva generación va perdiendo ese amor por sus raíces y la idea es fortalecer y mantener viva la historia de mi mujer y mis ancestros”, manifestó.

Después de haber implementado el museo, a la familia se le ocurrió la idea de mostrar algo de la cultura mestiza y lo hizo mediante la chocolatería.

El proyecto empezó hace dos años con la siembra de 2.500 plantas y la construcción de una pequeña casa al estilo campesino de la Costa, donde designó varias áreas para mostrar el proceso del cacao y su transformación a chocolate a los turistas. Todo de manera artesanal.

Tanto el museo como la chocolatería están implementados en un área de siete hectáreas. “Es la fusión de dos culturas y eso damos a conocer a los visitantes. Desde pequeño crecí con el olor del cacao que es parte de la cultura del campesino de la zona y eso mostramos a los turistas. Trabajamos mediante la publicidad de boca en boca y también con las agencias que existen en Napo y otras en el país”, sostuvo Edwin.

Labor. En la chocolatería, Claudia es la guía. Ataviada con sus trajes autóctonos junto a su pequeña María Claudia, es la que explica con detalles desde el proceso de recolecta hasta la elaboración del producto.

Una pareja de turistas recorrió cada rincón de la chocolatería y departió experiencias. El recorrido dentro de la chocolatería puede llevarse 30 minutos o depende del tiempo del turista. El transporte puede costar hasta $ 45 por grupo. En el puerto los visitantes tienen la opción de degustar los platos amazónicos.

Fuente:El Diario Ec

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